Preludio

Llamado por mi hija, en gratitud, poniendo mano a la acción, formados, pujantes, encantados con las caleidoscópicas miradas del juego de lo posible, armados con las palabras, ansiosos de los vínculos, de los intercambios para la cocreación. Del deseo de servir, entendiendo un tanto lo necesario, tomando del delta para el beneficio educativo. Ya ella comentó el preludio: Aleph, -amanecimos con un movimiento entre letras emblemáticas, cargadas de significados- un punto del espacio donde convergen muchos puntos de vista. Lo esencial. En su momento, para nosotros:Centro ALEPH de Creatividad y Desarrollo Infantil y promocionado en el Acróstico como: Asesoramiento Lúdico Educativo del Potencial Humano.

Juego y creatividad beben de la misma fuente -suelo decir-, solo que la creatividad implica un producto y el juego no. Entonces, este portal se ha de nutrir con creatividad… sobre el juego y el jugar.

El compromiso es el desarrollo humano. El indetenible e imprescindible desarrollo humano. Le nutro, desde un espacio muy creativo: Venezuela, en tiempos en los cuales es ´cuesta arriba´ el centrarse, pero entendiendo mi sino y su profundidad.

Hablé de un nosotros cuando mencioné a ALEPH. Con una determinación que data de unos 40 años, pasando por un ejercicio en el magisterio, con preescolar y grados iniciales, en la experiencia educativa de vanguardia que significó la Asociación Para Una Nueva Educación (APUNE), y a la par de transitar la vida académica en mi formación como psicólogo, con esa obsesiva motivación y experiencias de calle con un grupo que se llamó: Los Carricitos, compartí esa pujanza con otra educadora: Soreli Zambrano, la mamá de Valentina y tuve una experiencia de investigación titulada: Las Maestras y los Juegos Tradicionales en el Recreo Escolar. Un estudio exploratorio en los Valles del Tuy (provincia venezolana) con su gran apoyo.

Como Valentina lo expresa -pero como sucede, poco recordará conscientemente su primera infancia- fue sujeto experimental de muchas iniciativas en pro de su desarrollo. De hecho, cuando iba a nacer, manejé mi ansiedad de padre primerizo, preparándome para concursar como investigador en la Unidad de Desarrollo Temprano y Familia, del Instituto de Psicología, de la Universidad Central de Venezuela. El azar me brindó reveses en la prueba final y jugaba con el lenguaje: perdí la ocasión de entrar en la unidad de Desarrollo Temprano y Familia, pero me pude ocupar del desarrollo temprano y de la familia. Un librito de notas de sus memorias -de nuestras memorias- hará escena por acá. Por supuesto que ocuparnos de esta prolífica etapa, que bien se nutre de la observación, tendrá lugar acá.

Vinieron tiempos de separación, de cambio de ciudad, de pena y al tiempo tuve una compañera de iniciativas. María Teresa Piñero Gil, que le dió mayor piso de realidad a mis ideas. De entrada, fuimos invitados a Cuba e hicimos un estudio comparado de juegos entre ambos países y mucho asesoramiento y trabajo de campo: año 1993. En nuestra amada Venezuela, fue vertiginoso el desarrollo de propuestas en los ámbitos más diversos, como decíamos en nuestras presentaciones, con calidez y calidad. Vendrán más que fotos. El juego fue siempre un núcleo integrador en las propuestas de ALEPH, también la Biodanza, de la cual ambos nos hicimos facilitadores en 1996. Teresa depuró las propuestas a nivel organizacional. Tenemos un hijo: Ignacio, también ha bebido de estas fuentes y mostrará lo suyo, lo más importante, que lo tenga a nivel existencial, en su actitud ante el juego de lo posible. Abrimos ahora la ronda, para que entren más.

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